lunes, 13 de julio de 2009

Cansada de sentirte tan lejos...

Estoy cansada, cansada de saber de ti por otras personas, de que tú no sepas de mí;
Cansada de tener ganas de oír tu voz, de que me sonrías y me preguntes que tal estoy;

Cansada de tener que poner cara de indiferencia cuando te encuentro por sorpresa, cuando lo que quiero es darte un abrazo y decirte que me alegro de verte, por que realmente me alegro muchísimo de verte;

Cansada de fingir indiferencia ante ti, por que no me eres indiferente, porque me encanta que estés cerca, y oírte hablar, reír, gritar, aunque no sea conmigo;

Por que odio fingir que no te he visto, por que claro que te he visto, y he sentido tranquilidad por saber que sigues aquí, que no te has ido, y que aunque sea muy a la larga siempre te encontraré en el mismo lugar;

Cansada de disimular que me alegra saber que estás bien…

jueves, 5 de marzo de 2009

Cosas que me encantaría contarte...


Me gustaría contarte todo lo que ha pasado en mi vida últimamente; creo que ha dado un giro de 180 grados, y estoy completamente segura de que ha sido para bien, pero aun así no puedo evitar echarte de menos.

Me encantaría poder hablarte de la carrera que finalmente elegí, de mis nuevas aficiones, de los grupos de música que he descubierto, de los nuevos amigos que he hecho, de que por fin me decidí a aprender italiano… en general, de cómo es mi vida por Madrid. Sé que jamás creíste que lo haría, sinceramente yo tampoco, pero cuando te marchaste una parte de mí se fue contigo, y entonces alguien llenó el vacio que dejaste: los sueños. Gracias a ellos, hoy estoy aquí.

En fin como te decía, me encantaría poder hablarte de R. Me fijé en ella desde el primer momento; creo que nunca he visto a nadie sonreír tanto, y eso me gusta. La primera vez que me vio llorar, simplemente me tomó la mano y me dijo: “ríe, que para llorar siempre estamos a tiempo”. Desde entonces lloro menos.

Por las mañanas salgo con E a pasear en bici, y mientras pedaleamos por el parque, me cuenta como le va la vida con su amor de verano, que ahora es de invierno, y que yo le digo que estoy convencida de que también será de primavera. También están M, V, L, A, N, S… solemos salir siempre juntos, y nuestro punto de encuentro es un pub al que llamamos “los quintos” (estoy convencida de que ese sitio te encantaría). Pasamos allí las tardes, bebiendo cerveza, y hablando de nuestras cosas. La verdad, es que ese momento del día es mi preferido.
N, dice que soy la mejor cocinera de cookies de mundo. Me cuida mucho y siempre me da las buenas noches. Además, está dispuesto a escucharme en cualquier momento, y nunca me deja llorar. Es el único al que le he hablado de ti. ¿Y sabes lo primero que me dijo? Que estaba convencido de que algún día cocinaría cookies para ti.

En fin, podría estar hablándote de mi vida, durante horas y horas… Supongo que tú también tendrás mucho que contar, y a mi me encantaría escucharte, pero eso ya lo sabes, al igual que yo sé que jamás lo haré. Nunca te gustaron los reencuentros, y solías decir que lo pasado, pasado está. Quizá esa sea la causa por la que no volviste a llamar, y por la que yo, deje de hacerlo.
Fue entonces cuando, como ya he dicho, los sueños llegaron a mi vida, y decidí aprovechar las oportunidades que cruzaban ante mí como estrellas fugaces, por que no podía pasarme la vida esperándote; aunque en cierta manera lo sigo haciendo…

miércoles, 11 de febrero de 2009

El hecho de estar dispuesta a hacer lo que sea por ti, me aterra…


Se que lloras por la noches, que sientes miedo, que te acuestas con fantasmas todos los días, que te sientes muy pequeño en esa cama enorme, que la vida te parece injusta, que tienes mil preguntas sin respuesta, que estás enfadado con el mundo, que quisieras gritar de rabia hasta quedarte sin voz, y llorar tanto como para no tener que hacerlo más, que muchos días no te levantarías de la cama…

Y a mi me encantaría darte todo el cariño que necesitas, dedicarte toda mi atención, demostrarte que no estás solo, que jamás lo has estado, y que mientras yo esté aquí no lo estarás… Porqué si tu me dejas, te voy a escuchar todo el tiempo que necesites, te voy a dejar gritar hasta quedarte sin voz, y te voy a comprender cuando me digas que la vida es injusta, pero te prometo que te voy a cuidar como a nadie, y que voy a luchar con 100 mil fantasmas si hace falta, para transformas tus pesadillas en sueños, porqué no permitiré que nada más te haga daño.

Y sé, que tal, vez tu corazón nunca deje de llorar, pero me encantaría ser quien te seque esas lagrimas.

martes, 20 de enero de 2009

"Tremendamente especial".


-¿Ves a ese es el chico de ahí enfrente?

-Sí

-Pues es el chico con el que voy a pasar el resto de mi vida. Él aún no lo sabe, pero cuando me conozca no querrá separarse de mí.
Saldremos a tomar cervezas los viernes por la noche, pasearemos de la mano todas las tardes, y los domingos se convertirán en nuestro día favorito de la semana, porqué nos hincharemos a palomitas, m&m’s, e intensas sesiones de cine del bueno. Haremos un viaje a Granada que no olvidaremos jamás, y me enseñará Barcelona; pintará mara mí, y yo escribiré sobre él. Me leerá poemas cada noche, y me dará mil besos de buenos días. Le susurraré al oído lo mucho que le quiero cada mañana. Iremos a cientos de conciertos, y disfrutaremos de la música, como nadie jamás lo hará. Le endulzaré las tardes amargas cocinándole crepes de chocolate. Me enseñará a tocar la guitarra, y a revelar fotografías: las suyas serán mis preferidas; saldremos juntos a patinar, y pasearemos a su perro montados en bicicleta…

- Te iba a decir que estás loca, pero creo que lo que pasa es que eres tremendamente especial. Y posiblemente te van a hacer muchísimo daño en esta vida, y te romperán el corazón miles de hombres; tantos que perderás la cuenta... Pero estoy convencida de que entonces aparecerá ese chico que dices; tal vez no él, pero será otro, de esos que te gustan a ti, de esos a los que les brilla la mirada, y no podrá dejarte escapar, porqué se enamorará perdidamente de ti, y te querrá como nunca han querido a nadie.

sábado, 27 de diciembre de 2008


Hoy siento que quiero cambiar de vida, que ya no quiero ser yo, que quiero ser ella, y ella, y esa otra, pero no yo.
Hoy me gustaría ser más graciosa, más alocada, más extrovertida, menos preocupada, sincera, pensativa…
Hoy me encantaría ser muchas cosas, y detesto ser muchas otras.

Tal vez necesite ese punto de apoyo, para empezar a confiar, pare tener fuerza, para volver a creer en algo, para pensar lo que vivo, y dejar de vivir sin pensar en lo importante.
Hoy necesito deshacerme de mí, para poder encontrarme, para dejar de reír y llorar por todo, y hacerlo por lo que realmente vale la pena.
He perdido la noción de lo interesante, y ya no se por lo que me intereso. Quiero ser muchas cosas a la vez, y ni siquiera se lo que realmente quiero…

CARTA A LOS REYES MAGOS


El año 2008 se puede resumir en fines de semana inolvidables, tardes de películas geniales, abrazos de los que hacen sentir, intensas conversaciones a altas horas de la madrugada, divertidas tardes de estudio, caras nuevas, despedidas prolongadas, cambios de aires, eternas esperas, sitios nuevos, risas hasta morirme del dolor de barriga, cenas de domingo, paseos sin rumbo…

Pero también ha sido un año de largas noches de espera, de mensajes y llamadas que no han llegado, de miradas que me esquivaban, de besos que no me has dado, de noches que no hemos compartido, de amores que no he encontrado, de “amoríos” que tú si has tenido, de te quieros que no he escuchado, de sonrisas que no me has dedicado…

Resumiendo; he decidido que este año no voy a pedir que me traigan nada, sino que se lleven una cosa: tu recuerdo.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Has perdido tu encanto...


Yo era la que pensaba que eras especial, la que soñaba contigo todas las noches, la que se acordaba de ti antes de ir a dormir, la que cuando te veía se le ponía la piel de gallina, la que si estaba cerca de ti no sabía donde mirar… esa que está llorando en este momento por ti; porque tú tampoco has sabido darte cuenta de eso; porque malgastaste una noche en darte cuatro besos tontos con ella, con la que no ha vuelto a pensar en ti, con la que jamás se preocupó de que sentías, con la que nunca pronuncio un ¿Cómo estás? sincero; con ella que ni si quiera sabia tu nombre.

Tenías que estropearlo, y perder todo el encanto.

Ahora ya no volveré a pensar en ti de la forma en que lo hacía, jamás volveré a desearte buenas noches, ya no podré idealizaré, por que ya no eras especial. Esta noche has dejado de ser el chico interesante de los rizos locos, y mirada perdida.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Notas en servilletas de papel...

Hace poco, una amiga me dijo que se había enamorado del chico del metro. Si, un chico con el que había coincidido varios días en ese (a mi parecer) triste medio de transporte. Me confesó que durante todo el trayecto le estuvo rondando la idea de escribirle su número de teléfono en un trocito de papel.
A continuación, me comentó que estaba harta de esperar al hombre de sus sueños, que llevaba años haciéndolo, y este aún no se había dignado a aparecer; que se había dado cuenta que las historias de amor bonitas no llegan como en las películas, que en el mundo real (o por lo menos en el suyo) había que salir a buscarlas, y que ella a partir de ahora iba a hacerlo.

Ya no quería conformarse con amores de barra de bar, por que quería mucho más, quería amores de servilletas de papel, de esos que no tiene nadie, porque nadie arriesga.
Quería vivir una historia de esas que no importa lo ridícula que sea la situación, o loco que puedas parecer; una de esas en las que el amor surge a primera vista, y el chico, o en este caso la chica, lo arriesga todo por esa persona que le ha dejado sin palabras.
El problema es que todo el mundo espera tener una historia de amor de película, pero en realidad nadie se atreve a mandar notas en servilletas de papel…